martes, 17 de marzo de 2026

Tempoal, donde vive el espíritu del Xantolo


Tradición, identidad y alegría en la Huasteca veracruzana

Del huasteco Tam-puhal, que significa “Lugar de los Sapos”, Tempoal es un municipio de Veracruz con profundas raíces indígenas y una historia que se remonta a tiempos prehispánicos.

Fue una población relevante de la antigua Huasteca, y a lo largo de los siglos ha sido escenario de acontecimientos históricos que marcaron la región.

Hoy, Tempoal es conocido en todo México por ser la capital del Xantolo, una de las celebraciones más representativas de la cultura huasteca.

Cada año, a finales de octubre y principios de noviembre, las calles se llenan de música, comparsas, danzas, colores y máscaras talladas a mano. Hombres y mujeres disfrazados como “enmascarados” representan a los espíritus que regresan al mundo de los vivos, en una mezcla de alegría, respeto y misticismo que convierte esta festividad en un espectáculo cultural único.

El visitante puede recorrer sus calles y admirar el Monumento al Enmascarado de Xantolo, símbolo de identidad local, o conocer el Taller de Máscaras “Arte y Tradición”, donde los artesanos dan forma a los rostros que cobran vida durante la fiesta.

Otros atractivos como la Catedral Cristo Rey, el Río Tempoal, el Chalán de Piedra y la Estatua Tempoal completan la experiencia entre historia y paisaje huasteco.

La gastronomía, como todo en Tempoal, está llena de sabor y herencia. Platos como los cuiches, el adobo de puerco, los bocoles de frijol y el tradicional queso de aro reflejan la cocina ancestral de la región, que combina ingredientes locales con recetas transmitidas de generación en generación.

En temporada, la anona endulza las mesas y celebra la abundancia de la tierra.

Tempoal es una puerta viva a la Huasteca: un lugar donde las tradiciones no se cuentan, se viven; donde el Xantolo no es solo una fiesta, sino un lenguaje del alma.

Santiago Tuxtla con historia ancestral


Aquí se resguardan piezas únicas de la cultura olmeca, como la monumental cabeza de más de 40 toneladas que adorna la plaza principal.

Santiago Tuxtla es una de las regiones más pintorescas y hermosas del estado de Veracruz.

Envuelto entre paisajes naturales, riqueza cultural e historia ancestral, este municipio se distingue como un lugar que atrae tanto al turismo como también a la investigación científica.

En su territorio se localiza Tres Zapotes, sitio arqueológico de gran trascendencia por haber sido la tercera capital de la cultura olmeca y donde se descubrió la primera Cabeza Colosal en 1862.

Hoy, el visitante puede recorrer sus vestigios y acercarse a los orígenes de una de las civilizaciones más influyentes de Mesoamérica.

Otro punto imperdible es el Museo Regional Tuxteco, ubicado en el parque central, que resguarda piezas olmecas y totonacas: esculturas, utensilios, instrumentos musicales, figuras sonrientes y, de manera especial, la imponente Cabeza de Hueyapan, un monolito de veinte toneladas lleno de simbolismo.

En el mismo parque se erige la célebre Cabeza Olmeca, de 2.7 metros de altura y hasta 50 toneladas de peso, considerada uno de los vestigios más representativos de la cultura olmeca.

El Parque de Santiago Tuxtla, corazón de la ciudad, se rodea de edificios históricos, el mercado central y templos antiguos que reflejan la vida cotidiana del pueblo.

Podrás conocer la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas, que protege más de 155 mil hectáreas de selvas y ecosistemas únicos, considerada un laboratorio natural de gran valor para la conservación.

La tradición se refleja también en las artesanías y productos locales, desde la laudería hasta canastas de palma, así como en la música de los grupos soneros que llenan las calles con el ritmo del son jarocho.

En la gastronomía, destacan platillos únicos como los chochos en tomachile, el pan de marquesote, el tapite de topotes, dulces típicos de coco y cacahuate, y los antojitos tradicionales de la región: garnachas, empanadas, gorditas y plátanos rellenos.

Finalmente, las festividades aportan un encanto especial, como el tradicional Acarreo de Niños en temporada navideña, donde las calles se iluminan con música, huapangos y decoraciones que unen a la comunidad.

Santiago Tuxtla es un destino que combina arqueología, naturaleza y tradición, ofreciendo a cada visitante un recorrido único por la memoria y el corazón de Los Tuxtlas.

Macroplaza de Veracruz un lugar imperdible


¡Descubre el alma vibrante de Veracruz en la emblemática Macroplaza!

Ubicada frente al majestuoso Golfo de México, esta imponente plancha de concreto no solo presume una arquitectura moderna y funcional, sino que te regala una vista inigualable de la bahía, el ir y venir de los barcos y la actividad portuaria que le da vida a la ciudad.

Aquí, donde el mar le cedió terreno al ingenio humano, podrás relajarte en cómodas bancas remodeladas, pasear al aire libre y sentir la brisa marina en un ambiente seguro y cordial, resguardado por la Secretaría de Marina Armada de México. A pocos pasos encontrarás íconos como el Faro Venustiano Carranza y la antigua Torre de PEMEX, hoy sede de la Conagua.

Ya sea para disfrutar de un atardecer, tomar las mejores fotos o convivir con la calidez de los veracruzanos, la Macroplaza es una parada obligada para todo viajero que quiere llevarse lo mejor de este puerto lleno de historia, cultura y hospitalidad.

Barra de Cazones: el secreto mejor guardado del Golfo de México


En el norte de Veracruz, dentro de la vibrante región Huasteca, se encuentra Cazones de Herrera, un municipio de belleza serena que conserva intacto el encanto de la vida junto al mar.

Su nombre proviene de los “cazones”, pequeños tiburones que durante generaciones dieron identidad a esta costa pesquera y a su mayor tesoro natural: la Barra de Cazones, uno de los rincones más paradisíacos del Golfo de México.

Aquí, el visitante descubre playas casi vírgenes como Playa Gaviotas (al norte) y Playa Cangrejos (al sur), además de Playa Azul, Boquitas y Chaparrales, todas perfectas para nadar, relajarse o aventurarse en actividades como kayak, pesca o esnórquel.

Muy cerca, los acantilados de Marco Antonio Muñoz se levantan hasta 20 metros sobre el mar, ofreciendo miradores naturales que invitan a capturar el paisaje en fotografías que permanecen para siempre.

El río Cazones se abre paso hacia el mar rodeado de manglares exuberantes, hogar de aves migratorias y reptiles. Los paseos en lancha o kayak permiten internarse en estos ecosistemas y admirar de cerca la riqueza natural que distingue a la región. A mitad del recorrido, emerge la tranquila Isla El Farallón, un pequeño islote rodeado de vegetación y silencio.

Otro punto que despierta la curiosidad es la Cueva del Pulpo, una cavidad que recibe el oleaje del mar y resguarda la figura petrificada de un pulpo, envuelta en historias y leyendas que los lugareños aún cuentan.

En el corazón del poblado, las calles empedradas y las casas de colores vivos reflejan la alegría sencilla de su gente. La gastronomía es un capítulo imprescindible: ceviches, pescados fritos, camarones al ajillo, tamales de mariscos y tacos de pescado fresco celebran los sabores del Golfo. Las fondas familiares frente al mar son el escenario perfecto para disfrutar un atardecer dorado acompañado por la brisa salada.

Para tu visita, te proponemos una ruta sencilla: desde Poza Rica, toma la carretera Poza Rica–Tihuatlán y sigue el ramal hacia Cazones de Herrera (aproximadamente 40 km, 50 minutos).

Si vienes desde Veracruz, sigue la carretera federal 180 hacia el norte; al llegar a Poza Rica, toma la desviación señalizada rumbo a Cazones. El camino es cómodo y está rodeado de paisajes tropicales que anticipan la tranquilidad del mar.

Cazones de Herrera te espera con el murmullo de sus olas, el sabor fresco de su cocina marina y la magia intacta de sus playas escondidas.

San Andrés Tuxtla, Veracruz


Donde la naturaleza se encuentra con la historia y la aventura

Bienvenidos a San Andrés Tuxtla, un rincón privilegiado del sur de Veracruz, donde la naturaleza se despliega en su máxima expresión.

Mi historia se remonta a tiempos prehispánicos, cuando los Olmecas habitaron estas tierras. Hoy, soy conocido por mi rica herencia cultural y mis impresionantes paisajes naturales.

San Andrés Tuxtla, tierra de cascadas, selvas y leyendas que guardo celosamente para quienes se atreven a descubrirme.

En mi corazón ruge la Cascada de Eyipantla, mi joya más imponente, un salto de agua que no solo refresca el cuerpo, sino que sacude el alma con su fuerza. He sido escenario de películas y de historias que se cuentan al pie de mi bruma interminable.

Pero también soy aventura. En mi Cascada El Tucán podrás descender en rappel, deslizarte en tirolesa y sentir la emoción de lanzarte bajo una caída de agua que retumba como tambor de la selva.

De mi selva húmeda brotan sorpresas: en el horizonte escondo la Playa de Ermitas, virgen y turquesa, donde mis rocas de lava resguardan cuevas que parecen cenotes marinos. Allí puedes nadar, bucear o lanzarte al agua desde mis acantilados, mientras el mar susurra historias antiguas.

Soy misterio también. Mi Laguna Encantada juega con los ciclos del agua: subo cuando debería bajar, bajo cuando debería crecer. Nadie ha logrado descifrarme del todo, y me gusta ser así: enigmático y ancestral.

Y en mi costa, la majestuosa Roca Partida guarda secretos de culturas antiguas y leyendas de piratas que me eligieron como refugio.

Mis acantilados, mis cavernas y mis playas doradas invitan a remar en kayak, escalar, caminar o simplemente contemplar cómo el mar se parte en dos frente a la inmensidad del cielo.

No solo soy naturaleza: soy sabor y tradición. Me reconozco en las memelas gigantes, en los tamales morados con coco, en el mondongo verde, en el licor de chagalapoli y en los dulces que endulzan la vida.

Camina mis calles y me encontrarás en mi Catedral, en el Museo Regional, en las lanchas que recorren la Isla del Terrón y en la alegría de mi gente, siempre lista para recibirte con brazos abiertos.

Parte de mi territorio forma parte de la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, un área natural protegida que alberga una rica biodiversidad y es un destino ideal para los amantes del ecoturismo.

Tula, ciudad de Quetzalcóatl


Cuenta una leyenda que el rey-sacerdote Quetzalcóatl fundó la ciudad de Tula después de vengar el asesinato de su padre, y comenzó así un gran periodo de esplendor para los toltecas, ya que de la mano de su gobernante aprendieron artes e importantes doctrinas religiosas y realizaron grandes construcciones como los atlantes, símbolo que identifica la zona arqueológica. 

Ubicada aproximadamente a 85 kilómetros al norte de la ciudad de México, en el Valle del Mezquital del estado de Hidalgo.

Tula, junto con Teotihuacan y Tenochtitlan, fue uno de los grandes centros urbanos del Altiplano Central de Mesoamérica. La ciudad tuvo una larga vida de casi cuatro siglos en su momento de máximo apogeo (900 -1000 d. C.); de hecho, hacia el año 1000 era probablemente la ciudad más grande de Mesoamérica, con una extensión de casi 16 kilómetros cuadrados. 

Uno de los principales atractivos del lugar sean las esculturas conocidas como los Atlantes de Tula, que miden poco más de cuatro metros de altura, labrados en piedra basáltica, hallados en 1940 por el arqueólogo Jorge Acosta. Los monumentales atlantes custodian la parte superior del Templo de Tlahuizcalpantecutli o Estrella de la Mañana (Pirámide B) desde la cual se aprecia toda la plaza principal del sitio. 

📸 INAH. Los Atlantes, uno de los principales atractivos de la zona arqueológica, ubicada en el estado Hidalgo.